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LIBROS SOBRE RUEDAS (UNA BIBLIOTECA
EN BUSCA DE LECTORES)
Artículo aparecido en "El Correo de La
Unesco" en enero de 1960.
"Mi biblioteca vasta como un ducado", decía
Próspero en "La Tempestad", de Shakespeare,
y, en los tiempos modernos, se puede considerar feliz el hombre
que posee su propia biblioteca, ya que en varias regiones
del mundo no existen ni siquiera las bibliotecas públicas.
En las zonas rurales de Grecia, en donde los libros son raros
y hay pocas posibilidades de crear bibliotecas permanentes,
las visitas semanales de la Biblioteca Ambulante del Ministerio
de Educación constituyen un acontecimiento trascendental
en la vida de las comunidades campesinas. El placer de la
lectura y los beneficios de la educación, que ofrecen
los libros de técnica y de arte, son puestos al alcance
de los habitantes de numerosas aldeas situadas en los lugares
ms remotos de la campiña griega.
La Biblioteca Ambulante cuenta hoy con 10.000 libros en griego
y en otras lenguas y dispone de un omnibus donado por la Unesco.
Se espera que esa biblioteca poseer pronto por lo menos diez
omnibus y 100.000 volúmenes. Pero, como en todas las
cosas, se necesita un principio. El primer paso fué
la creación de centros de préstamos de libros
en diversas regiones rurales y el desarrollo de una gran actividad
por parte de los maestros de escuela, infatigables propagadores
de la cultura griega.
En la pintoresca aldea de Villia, cuando llega el omnibus
de la Biblioteca Ambulante, se precipitan las gentes de toda
edad, en verdadera procesión, aportando los libros
prestados y cambiándolos por otros. No se trata de
novelas de capa y espada o de narraciones románticas
sinó de libros técnicos y agrícolas,
de obras de electricidad o de radio, de manuales de puericultura,
de cocina o de labores domésticas.
El omnibus-biblioteca cuenta actualmente con 6.500 lectores
inscritos, repartidos en 78 centros de préstamo en
la Grecia Central, en Eubea y en el Peloponeso. Conforme al
programa elaborado por el Director de Artes y Letras del Ministerio
de Educación, la Biblioteca Ambulante extenderá
sus actividades a otras regiones del país, de manera
gradual. Además, esta unidad servirá de modelo
para la creación de nuevas bibliotecas locales de préstamos.
De hecho, han comenzado ya ha funcionar algunas bibliotecas
de esta índole en Kiato, Corinto y Menidhi, así
como en Karapi, en el Atica. Todas ellas se inspiran en la
experiencia de la Biblioteca Ambulante para la selección
de sus libros, la organización de sus colecciones y
la formación de sus catálogos.
En Polydroso existe ya una biblioteca local que dispone de
10.000 volúmenes. En otras aldeas menos favorecidas
aumenta el gusto de los campesinos por la lectura, de día
en día, como en Bralos, Amphiklea, Haironea, Karya
y Allartos.
El personal de la Biblioteca Ambulante se consagra a su trabajo
con entusiasmo y buen humor. La gran influencia cultural que
ejerce esta institución comienza a triunfar ante la
aridez intelectual que reina en ciertas regiones rurales,
y los campesinos consideran cada vez más a los libros
como sus amigos cotidianos.
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