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200 AÑOS ANTES DE GUTENBERG, LOS VERDADEROS INVENTORES DE LA TIPOGRAFÍA

Artículo aparecido en "El Correo de la Unesco" en diciembre de 1978, escrito por Chon Hye-bong

Es creencia muy generalizada, pero errónea, que en los primeros años del decenio de 1.450 un alemán de nombre Gutenberg creó los primeros tipos metálicos móviles. La verdad es muy diferente. El trascendental invento tuvo lugar más de 200 años antes en Corea, donde en la época en que se imprimió la famosa Biblia de Gutenberg se habían ya creado no menos de seis fundiciones distintas de tipos metálicos.

Según Lee Kyo-bo, eminente letrado que fue también primer ministro del rey Kojong, de la dinastía Koryo, el primer libro impreso con caracteres metálicos data de 1.234 aproximadamente. En uno de sus propios libros describe Lee como se fabricaron veintiocho ejemplares de una obra confuciana titulada +IBw-Sang-jong-ye-mun+IB0- (texto detallado para los ritos del pasado y del presente).

Ocurría esta gran innovación en un país donde el arte de imprimir tenía ya una larga historia. Más de 700 años antes de Gutenberg y 500 años antes de la invención de los tipos metálicos móviles, los artistas de la época de la dinastía Silla alcanzado un alto grado de perfección en la impresión con planchas de madera, es decir, la xilografía.

Este tipo de impresión tuvo un alto nivel de desarrollo en numerosas zonas del Asia oriental, pero las realizaciones de Corea en la materia son tan notables que vienen a confirmar la idea de que los más brillantes logros nacen y se desarrollan a menudo en el marco de culturas menores.

Los historiadores se muestran de acuerdo en que fueron los chinos quienes inventaron la xilografía entre los años 719 y 756, en la época de la brillante cultura Tang. Por entonces la dinastía dominante en Corea, la de Silla, mantenía estrechos contactos con China como resultado de la alianza militar que unía a la dinastía Tang y que le había permitido unificar políticamente la península coreana en el año 680. Puede pues darse por sentado que la impresión a base de planchas de madera grabadas fue conocida en Corea poco tiempo después de su invención.

El más antiguo impreso xilográfico que se haya conservado parece ser la Dharani-sutra de la Pura Luz, un pequeño rollo budista descubierto en 1.966 en el templo de Pulguk-sa, en Kiongyun. Los especialistas han llegado a la conclusión de que se publicó con el patrocinio de la dinastía Silla hacia el año 751.

El rollo xilográfico chino más antiguo que ha llegado hasta nosotros es la Sutra del Diamante, impreso en 868 bajo la dinastía Tang por Wang Chieh para poder rezar por las almas de sus difuntos padres. De la comparación entre este rollo y la sutra coreana de Pul guk-sa se deduce que, mostrando ambas obras la misma elevada calidad en su factura, la coreana presenta inequívocamente rasgos de una mayor antig+APw-edad.

Utilizando esta técnica avanzada, los soberanos de la dinastía Silla produjeron también libros de poesía y prosa que presentaban a los legados de la China de los Tang.

El arte de imprimir experimentó un nuevo desarrollo en los primeros años del periodo Koryo (918-1.392). La Dharani-sutra del Sello de la Caja Preciosa, rollo publicado por el templo de Chongji-sa en 1.007, es una obra de exquisita factura, sin duda la mejor de todas las impresas en los comienzos de la dinastía Koryo.

Pero la mayor de las realizaciones de esta dinastía en el arte de la xilografía, y acaso en todas las artes, es la monumental +IBw-Tripitaka Koreana+IB0- en 6.000 capítulos, basada en un texto budista importado de la China de los Sung en 991.

La primera serie de planchas xilográficas, terminadas en 1.013, fue destruida dos siglos después cuando los mongoles invadieron Corea en 1.231. Los invasores asolaron el país entero, con excepción de la isla de Kanghwa, junto a la costa occidental, donde se refugiaron el rey y su corte. Allí fue donde el gobierno exiliado emprendió la ingente tarea de restaurar los destruidos libros budistas. Los trabajos duraron dieciséis años y su resultado fueron más de 80.000 planchas grabadas que hoy se conservan en el templo de Haein-sa. La +IBw-Tripitaka+IB0- constituye una valiosa fuente para el estudio del budismo y, como decimos, puede quizá considerarse como el logro mayor de la dinastía Koryo en materia de arte.

De todos modos, lo que sí resulta indiscutible es que la invención de los tipos metálicos móviles constituye la más eminente contribución de la citada dinastía a la ciencia y la técnica. A principios del siglo XIII la posibilidad técnica de tal invento era ya manifiesta desde el momento en que existían el papel y las tintas adecuados y que la metalistería estaba suficientemente desarrollada. La necesidad de fabricar libros en cantidad se manifestó claramente cuando en dos ocasiones (1.126 y 1.170) el fuego destruyó el palacio real de Koryo, junto con decenas de millares de libros de su biblioteca. Por la misma época China, gran exportadora de libros, se hallaba enzarzada en una serie de guerras, con la consiguiente disminución en la producción de libros. Otros estímulos eran la creciente escasez de madera apropiada para la impresión xilográfica, la abundancia de bronce y la perspectiva de reducir los costes gracias ala utilización repetida de los tipos fundidos.

Y, sin embargo, los promotores de los tipos metálicos móviles hubieron de sufrir inicialmente una decepción: su innovación no obtuvo la acogida favorable y general que esperaba. Para los coreanos el libro era el mismo tiempo un depósito de conocimientos y una obra de arte; en consecuencia, la incomparable belleza y finura de detalles obtenidas gracias a la xilografía iban a relegar la nueva técnica al nivel de una rareza sin gran importancia durante los 170 años subsiguientes.

En efecto, no fue sino en 1.403 cuando Taejon, el segundo rey de la dinastía Yi, resucitó la desdeñada técnica iniciando la fundición de tipos de bronce para imprimir los clásicos confucianos y las obras históricas con miras a ayudar a los funcionarios a gobernar con prudencia y sabiduría. Sus tipos fueron revisados por su hijo, el rey Sejong, el más venerado de todos los soberanos coreanos. Desde entonces se fueron sucediendo una serie de perfeccionamientos técnicos que a fines del siglo XV permitían imprimir libros tan bellos como los producidos por la xilografía.


 


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